Plantación de árboles en Cerredo (Castro)



PLANTAMOS ÁRBOLES EN EL MONTE CERREDO (CASTRO-URDIALES)

Domingo, 26 de Febrero de 2.012

Punto de encuentro: A las 10:00 horas en Castro, en el Bar Elósegui, en la carretera en dirección a Sámano (se coge en la 2ª salida a Castro de la autovía para los que vengan desde Santander).

En este lugar nos reunimos para intentar utilizar el menor número de vehículos posible y nos dirigimos al puerto de la Granja (entre Castro y Guriezo); en este lugar cogemos la pista que nos lleva al alto de la Pedrera, hacia Cerredo. Desde aquí nos dirigimos andando 500 m. al refugio “El Tejo”, donde nos esperan los amigos de la asociación “El Tejón” y de CastroVerde.

Este grupo, junto con la agrupación “Sondelagua” y otros castreños, llevan cerca de 18 años trabajando de forma altruista, plantando y protegiendo especies autóctonas; robles, hayas, fresnos, sauces, serbales, alisos, arces,…, pues creen que es la mejor manera de recuperar un entorno degradado, un buen pasatiempo o porque les apetece.

Los árboles son garantía de vida, aportan nutrientes al suelo, fijan éste y le protegen de la erosión, aportan alimentos, regulan la temperatura, consumen CO2 y dan oxígeno (reforestar con especies autóctonas es una de las mejores vías para contrarrestar el efecto invernadero), fijan las partículas sólidas que hay en la atmósfera, dan refugio a muchas especies,…  y sobre todo lo hacemos porque son bellos.

Así pues, ese día tiramos un poco de azada o protegemos los árboles ya plantados.

Después de plantar y comer visitaremos parte de lo plantado en el macizo de Cerredo; también visitaremos el Hayedo y la Halconera, una zona realmente singular pues es de los escasísimos hayedos próximos al nivel del mar que existen en el Cantábrico. Las herramientas y los árboles de vivero estarán en el refugio. Donde, además, nos organizaremos para hacer una buena comida aportando cada cual lo que llevemos. Será necesario como en todas las salidas llevar botas, agua, bocatas, abrigo, ropa adecuada y cámara de fotos.

Nos vemos el domingo 26 de febrero.

ECOLOGISTAS EN ACCIÓN CANTABRIA



Tres Mares

El domingo 6 de junio amaneció inestable, con previsión de lluvia hacia el mediodía. A pesar de ello, cuando llegamos a Brañavieja lucía el sol por momentos entre grandes nubes. Era el Día del Medio Ambiente y queríamos aprovechar la marcha para denunciar el proyecto de instalación de cañones de nieve en la estación de esquí.

Iniciamos la ascensión hacia el Tres Mares por una zona relativamente conservada, en donde había la crecido la hierba con prontitud.

Pronto pasaríamos por las zonas peladas y allanadas por la maquinaria que acondiciona las pistas de esquí

 La pendiente en esta zona es fuerte y la ascensión resultaba más costosa debido a las piedras y tierra suelta, fácil presa de la erosión.

 Pasamos por un camino que se había agrandado con maquinaria pesada, descarnado el terreno.

Para el funcionamiento de los cañones de nieve está previsto construir tres enormes balsas para contener el agua; el resultado será una mayor impacto sobre el terreno, ya de por sí ampliamente modificado.

Las condiciones climáticas de la Cordillera Cantábrica, la escasa altitud, el propio cambio climático, son hechos incontestables que nos indican y demuestran que aquí no es razonable utilizar esa tecnología, pues supone enterrar nuevamente más de 9 millones de euros, necesarios para otras iniciativas más productivas en la comarca campurriana. En cambio, conservar la biodiversidad que existe en todos estos parajes, es una inversión de futuro.

 Nos asomamos al valle de Polaciones en un momento en que el sol lucía en lo alto, entre rendijas de nubes. La vista no pudo ser lo excelente de otras ocasiones, pues apenas se vislumbraban las brañas.

Casi no se podía ver el Pico

Continuamos ascendiendo para acercarnos al Tres Martes, pasado de nuevo por otra zona intensamente modificada por maquinaria pesada.


 La vista hacia Campoo estaba dominada por los accesos y las laderas erosionadas de las pistas de esquí.

Fuimos ascendiendo cada cual a su ritmo, con pequeños descansos que nos permitían disfrutar del paisaje de Polaciones.

 Las crestas estaban preciosas; no podíamos ver más allá por las nubes.

Nos fotografiamos con unos carteles denunciando el proyecto de construcción de los cañones de esquí.
 No estuvimos mucho en lo alto, pues queríamos descender rápidamente para evitar ser presa de los pronósticos de lluvia.

 Nos despedimos de las altura e iniciamos el descenso.

Para hacerlo más rápido seguimos casi una línea recta, dejando los senderos más transitables.

 Me llamaron la atención estas rocas, con los estratos tan marcados.
 
Hicimos una breve parada para recordar la poca nieve que aún permanecía en algún pequeño nevero.

Casi sin arrancar los coches para la vuelta, unas nubes descargaron abundante lluvia. Buscamos un lugar para comer y cerrar el día, pero sólo dejo de llover a la altura de Fontibre, donde ocupamos una mesa. Poco duró la alegría,... la lluvia nos acompañó en los postres.

¡Hasta la próxima!

De San Glorio a Boquerón de Bobias

El domingo 8 de mayo organizamos la marcha a San Glorio, de modo conjunto, desde tres puntos de partida: el grupo de León salía desde Llánaves de la Reina y ascendía hasta el Boquerón de Bobias; el grupo de Palencia salía de Cardaño de Arriba y llegaba al Pozo Lomas; el grupo de Cantabria partíamos del puerto de San Glorio y nuestro destino era el mismo que el grupo de León, el Boquerón de Bobias. En esta ocasión se nos proponía recoger testimonios fotográficos de la fauna, la flora y el paisaje. La Plataforma de San Glorio, el grupo URZ de León y Ecologistas en Acción nos animamos a convocar esta actividad en Defensa de San Glorio, amenazado por el proyecto de urbanización y construcción de unas pistas de esquí, promovidos por la empresa Tres Provincias.

Unas 45 personas de Cantabria llegamos al puerto de San Glorio y nos sorprendió el fuerte viento y la baja temperatura (sólo 6º) que hacía a las 10:00 de la mañana. Nos pusimos más ropa de la que llevábamos encima y lamentamos haber dejado en casa los guantes.

Unos minutos más tarde de las 10:00 partimos, pues no estaba el día para permanecer en pie sin moverse.

Aunque el viento intenso nos producía una sensación de más frío del real, pronto conseguimos llegar a una zona con más calma y el propio movimiento nos permitió marchar con más comodidad.

Pronto empezamos a tirar las primeras fotos; en esta ocasión para recoger una planta aterciopelada, que nadie supo reconocer por su nombre. Si alguien se anima, que nos escriba y nos cuente algo de ella.
Se ha animado UPE y me ha dicho que el nombre de la especie es Ajuga pyramidalis. "Es una planta de la familia de las Lamiáceas o Labiadas. Relativamente frecuente en los pastos de montaña. Florece de abril a agosto. Los tallos son tiesos y están provistos de numerosas hojuelas que, por su disposición, le dan a la planta su aspecto piramidal, de ahí su nombre. Las hojas son ovaladas y vellosas. Las flores son de color azul con dos labios, de los cuales el superior es casi inexistente y el inferior está dividido en tres lóbulos".


De improviso, alguien comentó que había visto un ciervo. Eché una mirada y sólo pude hacerle una rápida foto, antes de que se alejara y se perdiera entre la vegetación y los riscos. Gracias a NILO por comentarme que es un ciervo macho, con las cuernas en proceso de crecimiento.


Pero no sólo nos preocupaba el viento frío; a lo lejos se veían unas nubes bajas que nos hacían temer por la lluvia.

La pradera estaba de un color verde intenso, con numerosas zonas encharcadas. En ese momento el collado del Boquerón de Bobias estaba algo más despejado y comenzamos la ascensión en mejores condiciones.

Tuvimos que pasar varios arroyos con abundante agua; el deshielo y las lluvias aportaban un buen caudal.

En un momento dado nos llamó la atención algo raro en una pequeña piedra, junto al camino; cuando nos acercamos nos sorprendimos al ver un pequeño panal, con la avispa escondida detrás; tampoco intentamos molestarla, no fuera a castigarnos.

La subida al collado fue tranquila; cada cual cogió su ritmo; el primer grupo paró dos veces para agruparnos momentáneamente.

Desde lo alto estaba impresionante el valle del Naranco; esta vez no había animales pastando como otras veces habíamos visto; dentro de poco comenzarán a subir las reses.

Desde el Boquerón de Bobias apenas nos asumamos unos segundos para ver los montes más elevados, que mantenían pequeñas manchas de nieve. En el collado el viento era más fuerte, incluso que en el puerto de San Glorio.

Aguantamos un rato en el Collado para hacernos unas fotos de recuerdo y decidimos bajar a comer al refugio de Tajahierro, pues no había aparecido el grupo de León.

Al inicio del descenso vimos ya un grupo que ascendía e Íñigo se encargó de bajar y comprobar que era el grupo leónes. Hicimos una parada para esperarles lo más agrupados posible, aunque algunos fueron bajando lentamente.
Nos contaron que habían llegado más tarde de lo previsto a Llánaves de la Reina y que por ello iban atrasados con respecto a nuestro grupo. Había niños pequeños que también habían retrasado a parte del grupo.
Nos cruzamos y hubo saludos y encuentros de personas conocidas. Fue una pena que no hubiéramos coincidido arriba, pues seguro que hubiéramos conversado un buen rato.

Siguió todo el grupo hasta el Boquerón de Bobias; después iban a volver al punto de partida por otro camino. Uno de los peques le vimos a hombros de su padre. Unas 50 personas habían acudido a la llamada desde tierras leonesas.

Aprovechamos la bajada tranquila para seguir haciendo fotos de algunas flores que se ofrecían a nuestros objetivos.
Cuando estábamos en la cercanía del albergue de Tajahierro vimos cantidad de narcisos florecidos.
Aprovechamos las paredes para recostarnos y refugiarnos parcialmente del viento. Una comida, como casi siempre excelente, después de un día de marcha. 

¡Hasta la próxima!

Monte Tejeo (Lamasón)

 El domingo 17 de abril teníamos cita en Quintanilla de Lamasón a las 10:00 de la mañana. Acudimos 27 personas animadas por el buen tiempo.

Aunque habíamos quedado en el pueblo, desde allí nos agrupamos mejor en coches y seguimos una pista durante unos 6 km hasta el punto de salida a pie. Junto al punto de partida visitamos una carbonera que se utiliza todos los años para producir carbón vegetal, de las pocas que se puedan hacer hoy día en Cantabria.

 En esta ocasión el guía era Miguel, que tiene una cabaña en la zona y ha recorrido muchas veces esos parajes.

 En seguida cogimos altura por una pista y nos dimos un respiro junto a un impresionante castaño que nos dio sombra un rato.

 Ya se veían pastizales y cabañas o invernales que se utilizan regularmente, en las que vimos bastante ganado de carne, mezcladas con pequeñas masas boscosas de árboles caducifolios.

 Nos salimos un rato de la pista faldeando por las brañas que se encentran sobre los últimos invernales. En esta ocasión nos acompañó una montañera prematura, que aprovechó para dormir plácidamente la mañana.

 Me llamó la atención el abedular que se aprecia al fondo, todavía sin hojas, debajo de Peña Sagra..

 De nuevo volvimos a la pista y nos reagrupamos junto a otros árboles para refescarnos con agua al amparo de la sombra, pues el sol estaba cascando bien.

 En unos minutos llegamos al collado de Hozalisas y Alto del Gamonal. En este punto dejamos las brañas para iniciar el descenso internándonos en el Monte Cagigo y monte Tejeo. Esta ladera estaba llena de acebos relativamente jóvenes.

 Durante un rato seguimos el canal que recoge aguas de lluvia de estas laderas de Peña Sagra para aprovechamiento hidroeléctrico en la central de La Lastra.

En estos momentos estamos ascendiendo brevemente el monte Tejeo, entre pastizales y brezales.


 Apenas quedaban ya algunos neveros en la cima de Peña Sagra.

 Comimos en la zona más elevada del monte Tejeo, sin apenas espacio para sentarnos, rodeados de arbustos y brezo por todos los lados.

Seguimos una senda de descenso llena de vegetación, con una buena pendiente que forzó nuestras rodillas.

 Pero nos alegramos con algunos ejemplares sin duda centenarios de tejos.

 Y también buenos ejemplares de hayas cuyos brotes primaverales comenzaban a reverdecer.

 Algunas flores estaban pletóricas.

 Quizás, el tejo de mayor tamaño de los que vimos sirvió de fondo para recordar la presencia de la montañera más joven del día.

 Cuando ya estábamos llegando al punto de partida se veían los pastizales de nuevo.

Para cerrar el día Miguel nos invitó a unas cervezas en su finca y aprovechamos para hacer una merienda antes de volver a nuestras casas.

¡Hasta la próxima!